23.8.05

Sobre reflejos y catástrofes especulares

Accidente YakolevEl discurso bipartidista, término politológico de moda en este comienzo de milenio y que se manifiesta como un desgarro político que sufren sociedades como la norteamericana o la nuestra (aquí este discurso aún manaba bien fuerte desde la fuente envenenada de la Guerra Civil), obliga a imaginar una realidad siempre demediada por su plano sagital. Abocados a un constante juego de simetrías a diestra y siniestra de dicho plano, empezamos a sentir los peligros de este pensamiento especular. Ocurre que el discurso bipartidista nos está acostumbrando a una percepción de la realidad siempre adosada a las imagenes paralelas que nos devuelve nuestro espejo ideológico: un espejismo voluntario.

Y la obsesión de buscar reflejos en el contrario ha terminado convirtiéndose en un “reflejo” de acción involuntaria que es inmediatamente desencadenado, como en los reflejos fisiológicos, por el oportuno estímulo crispador. Podemos detectar que en estos actos reflejos de buscar errores en el adversario que sean simétricos a los aciertos propios, o que puedan empequeñecer por comparación los errores que uno cometió, ya no existe acción deliberada del sistema central de la inteligencia del aparato de los partidos o de las secciones de opinión de los medios; solo movimiento reflejo para buscar el reflejo que neutralice al contrario: podremos llamarlo la especulación especular.

Accidente CougarDespués de haber utilizado las desgracias como arma contra el anterior gobierno (era cuestión de tiempo que se repitiesen catástrofes naturales, o que sufrieran desgracias en su misión las aeronaves del Ejército) se han creado automatismos en los que unos ofrecen explicaciones no solicitadas y los otros hacen las preguntas que dicen no van a preguntar, ya se trate de exquisitas identificaciones de cadáveres, más o menos veloz dimisión de consejeros o disquisiciones sobre el retardo en las ayudas tras las catástrofes. Contemplamos este verano cómo en ambos lados saltan las reacciones político-reflejas para el ataque y el contraataque de una actividad política que emplea las mínimas neuronas: la fisiología del reflejo más simple solamente requiere la acción de dos.

La comparación de las distintas propuestas y actuaciones en la política son el fundamento para que la gente pueda decidir una alternancia democrática, pero tal comparación entraña una reflexión en la más noble acepción de la palabra (que no es la acción de reflejar). Probablemente ya son muchos los que comprenden que la especulación con las catástrofes fácilmente se vuelve en contra propia. Pero el problema con los actos reflejos es que, una vez implantados, la conciencia solamente con gran entrenamiento puede suprimirlos; el control de las funciones corporales autónomas exige disciplina, y no parece que nadie esté muy motivado para este esfuerzo.

3 Comments:

Blogger Sirajoyfueraliberal said...

Mucho del problema del bipartidismo viene dado por el sistema electoral y por la memoria colectiva de la Guerra Civil.

De todas lo que es todavía más peligroso es que ese bipartidismo no está sustentado en ideas políticas sino en clichés

8:35 p. m.  
Blogger Vagabundo said...

Entre las causas no se debe excluir la deliberada intención de fomentar una división que podría ocurrir que la propia sociedad no viva tan intensamente como los medios de comunicación y los partidos transmiten.

La cicatiz de la Guerra cada día habría de estar menos visible, o al menos ese habría de ser el objetivo común (¿donde fue el espíritu de la Santa Transición?). Por otra parte, un sistema electoral con dos partidos principales es el habitual en todos los paises.

2:38 a. m.  
Blogger wilson said...

Yo tampoco descarto que el bipartidismo tenga alguna influencia de las democracias anglosajonas. También ocurre en el resto de Europa cuando se tratan grandes asuntos.

Existe además el mito del partido bisagra, que en vez de actuar como tal en función de las necesidades de la sociedad, se decanta desde el principio por un bloque a fin de anular al otro. Soy más partidario de los acuerdos puntuales que de las alianzas estratégicas. Soy un iluso, ya ves.

1:10 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home