
Un certero
artículo analítico sobre “la negociación”. El análisis puede resumirse en la identificación de los elementos negociables, según la teoría de juegos: las amenazas y las zanahorias que ambas partes pueden poner encima de la mesa. Y explica perfectamente la posición que puede permitir a cada parte una “
estrategia de negociación dominante”. La conclusión es que tal como están las cosas ETA ganará.
-Amenaza increíble del Gobierno, por ser dañina a ambos (el retorno a la política anterior a 2004)
-Amenaza creíble del Gobierno: lucro cesante (los terroristas se quedan como están).
-Amenaza creíble de ETA: volver a matar.
-Zanahoria Etarra: abandono definitivo de las armas.
-Zanahorias del Gobierno (en orden cronológico): legalización del partido batasunide, liberación de presos, concesiones políticas.
Por parte del Gobierno, una estrategia de
negociación dominante (independiente de lo que haga el contrario) antes solamente llegaba a la exigencia de condena de la violencia para la legalización del partido batasunoide; pero ahora vemos que ni siquiera cuenta tal exigencia, pues se contemplan otras
imaginativas fórmulas. Vemos que a partir de este paso (el de legalizarles), ya nada es
negociación dominante por parte del Gobierno, pero sí lo será por la parte Etarra.
ETA tiene una única zanahoria con la que premiar, y solamente lo hará si considera satisfactorio el desenlace de la negociación. El Gobierno tiene tres (para la tan ominosa tercera zanahoria se plantea abrir otra nueva negociación, aunque se quiera paralela a la anterior).
Puesto que es imposible que el Gobierno en solitario (los gobiernos siempre tienen fecha de caducidad, pero en este caso se la puede poner el fracaso negociador) consiga imponer una
estrategia dominante, la única solución para que el terrorismo no salga victorioso sería que en el lado negociador figurase también el PP, es decir, un acuerdo de los dos principales partidos basado en mantener la
estrategia dominante. Y es indispensable que existiese dicho acuerdo PSOE-PP para que la tercera de las zanahorias no llegue a concederse, con el irreparable perjuicio a la democracia que conlleva.
El análisis no contempla los elementos “ocultos”, como que quizá ya había mucho pactado de antemano: marginación de víctimas y del PP, por descontado, pero también pudo haberse establecido ya el abandono de la estrategia dominante por parte del Gobierno. Tampoco contempla cuán cansados estén los etarras “
negociadores”, ni cuánto pesan éstos sobre los que estén menos cansados y más dispuestos a seguir en el “
negocio del terrorismo”, que dice el artículo de Bello.
Queda claro que nada tiene que ver este “
proceso” con el llevado a cabo en Irlanda del Norte, donde la negociación no era IRA-Gobierno, sino IRA-Gobierno-Terroristas unionistas, y donde la Oposición actuaba coordinadamente con el Gobierno.
Añadiremos una última consideración. Son muchos meses de considerar
admisible (por ahora ¿y por cuánto tiempo?) la comisión de crímenes llamados “menores”, porque no son asesinatos. Si se sigue considerando “tema menor” los delitos de persecución y amedrentamiento mafioso, se corre grave riesgo de que el amedrentamiento de los no nacionalistas quede instalado en la sociedad para siempre, pase lo que pase con ETA.